Mamineo

Ir de compras con Naira y no morir en el intento

Lo tenía todo planeado, pero las cosas no siempre salen como uno quiere…
El costillo se había llevado el coche para ir a trabajar así que me aventuré esa mañana con Naira y el carro en el metro. El carro en estos casos es más que imprescindible, no vale el porteo con 14 kilos de niña y prácticamente fuera de casa todo el día.

Había preparado una neverita con agua fresca y un pequeño almuerzo para media mañana. Por el camino, logicamente, Naira me pidió agua varias veces y una de esas veces no cerró bien la botella, yo no me percaté hasta que me pidió pasas y vi la cesta del carro encharcada. Perdíamos agua igual que un coche pierde aceite. Os podéis imaginar cómo quedó el almuerzo. Sí, empapado.

Día de compras 1 – Carla 0.

Nada más llegar al centro comercial fui derecha al baño para secar la inundación. No sé si fue por los nervios, las prisas, o todo junto pero acabé en el baño de hombres. Y como en las películas, según entré y crucé miradas con un señor, salí derrapando con el carrito.

Día de compras 2 – Carla 0.

Por fin me ubico, me centro y ya estoy en el baño de mujeres. Con el pequeño desastre a medias, Naira quiere hacer pis. No se concentra si la cojo a pulso así que, empapelo la taza y la siento. A todo ésto, la puerta está abierta y el carro en medio del pasillo. Mi hija mea ante la atónita mirada de las mujeres que van entrando y saliendo, como si fuese yo la única madre que ha estado en una situación así.

(Os recuerdo que acabábamos de llegar).

Conseguimos salir del baño con los deberes hechos. Y pensaréis que ya era el momento de ir de tienda en tienda. ¡Error! Estuve jugando con Naira, compramos el almuerzo, seguimos jugando, fuimos a comer… Y ¡tachán! Se duerme en el carro.
Pues es ese momento el que hay que aprovechar para comprar tranquilamente, cuando están en “siesta time”. Puedes mirar, elegir, esperar la cola de la caja sin estrés… Y es que ese último paso, el de pagar, no me digáis que no es una locura si el duende está despierto.

Después de hora y pico entrando y saliendo de las tiendas mi vejiga da el primer aviso. Me dirijo a los servicios pero:

1. El carro no entra NI DE COÑA en el baño.
2. Necesito que entre porque Naira está dormida.

Mi vejiga me da el segundo aviso, no tengo tiempo de ir a un aseo familiar. Acabo haciendo pis con la puerta abierta.

Día de compras 3 – Carla 0

Y llega el final de la jornada, Naira se despierta, buscamos un sitio para merendar y esperamos a que papá nos recoja.
En casa hago repaso del día y no puedo parar de reir, igual que mientras lo escribo pero, no me puedo imaginar a una bimadre en la misma situación, yo entraría en colapso. Y desde ya os digo que Verdeliss ¡es de otro planeta!

PD: Pude hacer pis sin público, no todo iba a ser caos.

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